Reacciones tras crimen de odio en El Paso

En el oeste de Texas, El Paso lleva varios años en el candelero, desde que la Administración Trump la convirtió en el blanco de sus ataques contra migrantes y refugiados. «Kilómetro cero» y «primera línea» de los conflictos fronterizos, dijo una vez su ex fiscal general para referirse a El Paso. Como es sabido, el presidente también ha desplegado su propia retórica, llamando «violadores» y traficantes a los migrantes mexicanos y calificando a la migración latina de «invasión».

Lo cierto es que El Paso, con unos 680.000 habitantes (el 80%, latinos), se clasifica una y otra vez como una de las ciudades más seguras de EEUU, contradiciendo el mentiroso relato de Trump que vincula al crimen con los migrantes. «En ese manifiesto hay mucha de la retórica del presidente», dijo César Blanco, parlamentario de la Cámara de Representante de Texas.

Su oficina en El Paso está a pocas manzanas del lugar donde ocurrió el tiroteo. «Palabras como ‘invasión’ hacen daño a nuestra comunidad y vienen del presidente, que se refiere a las personas de mi comunidad como ‘asesinos y violadores que traen crímenes y drogas’; cuando nuestros representantes a nivel nacional hablan así, el mensaje que se está enviando a muchos de estos supremacistas blancos es que el odio está bien, que se permite que continúe y que se extienda».

En el tiroteo de Walmart murieron casi tantas personas como en todos los homicidios sufridos en El Paso a lo largo de 2018. «Rezo para que esto no estigmatice a nuestra ciudad», dijo Phoenix Vasquez (42), un vecino de El Paso que este domingo se unió a las familias de las víctimas para rezar junto a ellas en uno de los hospitales de la ciudad. «Somos una ciudad muy amigable, una ciudad muy unida».

Más de 23.000 personas vienen todos los días a trabajar en El Paso desde Ciudad Juárez, la ciudad mexicana al otro lado de la frontera. «No queremos que El Paso sea conocido por esto», dice Vásquez. La gente no debe tener miedo de venir, dice también. «Nuestra ciudad no es así».

Las autoridades y los vecinos se apresuraron a destacar que el sospechoso no tenía ninguna relación con El Paso. Llegó allí desde un barrio periférico de Dallas haciendo un viaje de unos mil kilómetros. «El perpetrador de este crimen no era de aquí», dijo David Stout, comisionado del condado de El Paso. «El Paso lleva años siendo una de las ciudades más seguras de Estados Unidos y vamos a seguir siéndolo… Pero siempre nos vemos en medio de esta dañina retórica en la que incurre nuestro presidente; siempre están tratando de demonizar la frontera; algo contra lo que hemos luchado constantemente». Según Stout, hay evidencias claras de que el ataque fue «perfectamente calculado y hecho a propósito para agredir a nuestra comunidad».

David Ríos (42), empleado de informática en un hospital y con toda una vida en El Paso, contó que estaba intentando que su hija de siete años no viera las noticias. No muy lejos del lugar donde ocurrió el tiroteo, dibujaba junto a ella corazones en la arena de un parque infantil. «Tratamos de seguir con normalidad», dijo. «Pero la gente va a estar un poco más alerta… Uno espera que este tipo de cosas nunca ocurran, pero desafortunadamente ha ocurrido; vamos a tener que aprender a aclimatarnos de nuevo a la normalidad».

Sam Thomas, un pastor de la zona que ha estado apoyando a las familias, dijo alegrarse por la clasificación policial del crimen como terrorismo. También dijo que confiaba en que la tragedia trajera un cambio. «Es de esperar que desaparezcan, al menos por un tiempo, el racismo, el odio y el veneno», dijo. «Pero parece que estas cosas siempre terminan volviendo al punto en el que estaban».

Alerta por tiroteos masivos en Estados Unidos

La Oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos expresó su profunda preocupación por los tiroteos masivos que ocurrieron durante el fin de semana pasado en los Estados Unidos y pidió a las autoridades que abran una investigación.

El portavoz de Michelle Bachelet, Rupert Colville, dijo que daban la bienvenida a la condena pública de los Estados Unidos al racismo, el odio, y la supremacía blanca.

“Las autoridades tienen la responsabilidad de asegurarse que sus acciones no contribuyen de ninguna manera a actitudes públicas o estereotipos negativos que incitan a la violencia. Este tipo de mensajes no solo estigmatizan y deshumanizan a las minorías, los migrantes, los refugiados, las mujeres, y la comunidad LGBT, pero también deja a las personas y a las comunidades vulnerables a los ataques. Esto aplica para cualquier autoridad en cualquier lugar”, dijo.

El portavoz recordó que la ONU condena inequívocamente el racismo, la xenofobia y la intolerancia en todas sus formas, incluyendo la supremacía blanca y llaman a todos los países, incluyendo Estados Unidos, a tomar pasos positivos para erradicar la discriminación.

Un riesgo que ya estaba advertido

Collville recordó que el anterior Alto Comisionado, Zeid Raad al Hussein había hecho una declaración pública pidiendo medidas de control de armas en 2016, que “lamentablemente se puede aplicar por completo” a la situación ocurrida el fin de semana pasado en Texas y Ohio, donde perdieron la vida al menos 29 personas.

“Estados Unidos debe cumplir con la obligación de proteger a sus ciudadanos de esos terribles actos violentos que son el resultado directo de un control de armas insuficiente”, dijo.

Estados Unidos debe cumplir con la obligación de proteger a sus ciudadanos de esos terribles actos violentos que son el resultado directo de un control de armas insuficiente.

Zeid había dicho en 2016 tras el tiroteo en un club nocturno gay en Florida que mató a 49 personas, que era difícil encontrar una justificación racional que explique la facilidad con que las personas en Estados Unidos pueden comprar armas de fuego, incluidos los rifles de asalto, a pesar de antecedentes penales, uso de drogas, historias de violencia doméstica y enfermedades mentales, o contacto directo con extremistas, ambos domésticos y extranjeros.

“La disponibilidad inmediata de armas deja poco espacio entre los impulsos asesinos y las acciones que resultan en la muerte. El viaje entre las creencias llenas de odio y los crímenes violentos de odio se acelera. La sociedad, en particular sus comunidades y minorías más vulnerables que ya se enfrentan a prejuicios generalizados, paga un alto precio por no enfrentarse a los cabilderos y no tomar las medidas necesarias para proteger a las personas de la violencia armada”, había declarado el anterior Alto Comisionado.

Citando el tiroteo en la escuela primaria de Sandy Hook, la Iglesia Metodista en Charleston y antes otras casas, escuelas, universidades y lugares de Estados Unidos, Zeid pidió al pueblo de este país unirse para garantizar que los derechos humanos y la seguridad de todos se fortaleciera. Después de 3 años, y muchas nuevas tragedias, sus palabras aún son vigentes.

Juan de Dios Parra, Secretario General de la ALDHU, expresó su malestar por lo sucedido en el país y reiteró su posición respecto a la libertad armamentística en Estados Unidos: “el país debería plantearse un control más exhaustivo en la entrega de armas. Este sistema no está funcionando desde hace décadas”.

Ver artículo Estados Unidos Viola los Derechos Humanos

Fuente: El diario.es, ONU,

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